DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) no tiene cura pero eso no significa que no se puedan aliviar los síntomas y lograr que el niño lleve una vida normal. De hecho, existen diferentes tratamientos, desde la psicoterapia hasta la medicación, que mantienen bajo control los síntomas. Uno de los tratamientos más recientes, que representa una nueva esperanza, es el neurofeedback.

El TDAH es un trastorno que tiene una etiología múltiple en la que se conjugan factores genéticos, psicosociales, dietéticos y prenatales. Sin embargo, en los últimos estudios científicos las evidencias parecen apuntar al hecho de que las disfunciones neurológicas ocupan un lugar protagónico en su aparición. Tanto es así que entre el 70 y el 90% de los niños con TDAH tienen las mismas disfunciones neuroquímicas y neuroanatómicas.

Las pruebas más recientes han hallado que los niños que padecen este trastorno presentan una actividad cortical menor en las zonas frontales y medias del cerebro, que son las encargadas de regular la atención, la concentración y los niveles de excitación. Asimismo, se ha descubierto que su nivel de ondas thetas (que están relacionadas con el estado de vigilia, la motivación y la inspiración creativa), es más elevado, mientras que el nivel de las ondas alfa y beta (vinculadas con el estado de alerta, la atención consciente, el estado de relajación y la tranquilidad) es más reducido.

A la luz de estos descubrimientos, algunos neurocientíficos se preguntaron si modificando estas alteraciones cerebrales sería posible atenuar los síntomas del TDAH. El neurofeedback fue la respuesta, un tratamiento de índole neurocomportamental en el que se pretende fomentar el autocontrol de determinados patrones de la actividad cerebral afectados en los niños con TDAH.

Mediante el neurofeedback se entrena al niño para que logre controlar las funciones sobre las que normalmente no ejerce un control consciente como por ejemplo: la planificación, la focalización de la atención, la organización de objetivos y el propio autocontrol. Para lograrlo,los especialistas colocan uno o más electrodos en su cuero cabelludo y en los lóbulos de las orejas. Estos electrodos se encargan de recoger y analizar mediante un programa informático las ondas cerebrales del niño.

No obstante, se debe aclarar que el procedimiento es totalmente indoloro a través de películas, música, videojuegos. De hecho, cada vez que el niño exhibe un patrón de ondas cerebrales normal, obtiene una marca a modo de premio o recompensa. De esta manera, lo que el niño hace es jugar con su cerebro y así aprende a controlar el patrón de ondas cerebrales, primero con la ayuda del programa y más tarde, en las actividades cotidianas. Por lo general el tratamiento con neurofeedback requiere varias sesiones pues el niño debe aprender de forma gradual a controlar sus ondas cerebrales. En las primeras etapas los especialistas proponen 2 sesiones a la semana pero a medida que el niño va adquiriendo el mecanismo, la frecuencia puede reducirse aunque el número varía de un niño a otro, dependiendo de su motivación, de la intensidad del trastorno y de los resultados alcanzados.

¿Es realmente eficaz?

Al ser una técnica no invasiva, el neurofeedback ha ganado gran popularidad y sus resultados son muy interesantes. No obstante, un estudio realizado en las universidades de Sevilla y Baleares analizó a 130 niños diagnosticados con TDAH a los cuales se les aplicó el neurofeedback y llegó a la conclusión de que se trata de una técnica eficaz. De hecho, a diferencia de estudios anteriores, en esta ocasión se evaluó el tratamiento con neurofeedback de forma independiente al tratamiento psicoterapéutico yfarmacologico. Los resultados comprobaron que el tratamiento con neurofeedback supone una mejoría significativa en la conducta, permite controlar la impulsividad y aumenta la atención sostenida.

La mayoría de las investigaciones sobre el tratamiento de biofeedback para el TDAH han utilizado la electroencefalografía cuantitativa o mapas cerebrales (qEEG), que mide aspectos del funcionamiento y procesamiento cerebral. Las investigaciones sobre los niños diagnosticados con TDAH que han sido objeto tratados con Neurofeedback:

• El 80% de niños que recibieron tratamiento con Neurofeedback fueron capaces de reducir las dosis diarias estimulantes por lo menos 50%.

• En los niños de edades entre 8 y 12, los investigadores encontraron que el Neurofeedback tuvo resultados comparables a los medicamentos estimulantes en la reducción de la falta de atención, impulsividad e hiperactividad.

• En niños entre 6 y 19 que recibieron la administración de medicamentos en conjunto con Neurofeedback, una vez que se retiró la medicación, los niños que habían recibido tratamiento con Neurofeedback demostraron mejores resultados que los niños sin este tratamiento. Además, la disminución de los síntomas conductuales seguían manteniéndose tres años después del tratamiento en los que recibieron tratamiento con Neurofeedback Por tanto, las ventajas más evidentes del neurofeedback para el TDAH son:

• Estimula el ritmo del aprendizaje.
• Potencia la plasticidad neuronal.
• Mejora la memoria de trabajo.
• Estimula la capacidad de atención y la concentración.
• Aumenta la velocidad de procesamiento de la información y la capacidad de análisis.
• Ayuda a gestionar el estrés y a superar el miedo al fracaso.
• Aumenta la motivación y el interés por las actividades.

En este post dejamos algunos datos sobre los estudios científicos que avalan la efectividad del tratamiento del TDAH con Neurofeedback.


Está basado en la guía de tramientos de Neurofeedback basados en la evidencia de la Asociation of Applied Psicophysiology (AAPB). Esta guía tiene ya algún tiempo y por ello los artículos no son los más actuales, de hecho hay revisiones y estudios posteriores de mayor calidad.

Los estudios sobre TDA y TDAH con Neurofeedback son difíciles de interpretar por la amplia variedad de protocolos de intervención y las distintas medidas utilizadas en los mismos. Existen numerosas series de casos demostrando la eficacia (Ramos, 1998; Wadhwani, Radvanski, & Carmody, 1998), aunque esto no es sufienciente es al menos un comienzo.

Estudios no controlados son contigentes con un decremento de la actividad de ondas lenta (frecuentemente observada en estos niños) y un incremento de la actividad Beta, con una consiguiente mejora de la atención y del rendimiento escolar

(Grin’-Yatsenko etal., 2001;Lubar, Swartwood, Swartwood, & O’Donnell, 1995; Thompson & Thompson, 1998;).

Algunos tratamientos. El primero de ellos comparó seis condiciones: 1) Sin medicación, 2) Medicación solamente, 3) Medicación y tratamiento de Neurofeedback en incrementar el Ritmo Sensoriomotor, 4) Mediación y entrenamiento inverso del Ritmosensoriomotor, 5) Mediación y otra modalidad de tratamiento sobre el Ritmosensoriomotor, y 6) nada. (Shouse & Lubar, 1979).

La combinación de medicación y neurofeedback resultó en mejoras substanciales en los índices de conducta por encima de los efectos de la medicación sola y los resultados se mantuvieron con el tratamiento de Neurofeedback una vez retirada o reducida la medicación.

Otro estudio mostró que el incremento de Beta y la supresión de la actividad Theta produjeron mejoras significativas en los niños tratados en comparación con los niños en lista de espera (que aún no habían sido tratados) (Linden, Habib, & Radojevic, 1996).

En otro estudio (Patrick, 1996) se mostró que 15 sesiones de neurofeedback mejoraron el rendimiento de los niños con TDAH en pruebas atencionales y en listas de síntomas presentadas antes de la intervención en comparación con los niños en lista de espera.

Dos estudios, hechos en diferentes laboratorios, con neurofeedback y tratamiento farmacológico con estimulantes (metilfenidato) mostraron que tanto los pacientes con neurofeedback como los que tomaron fármacos mejoraron en atención, impulsividad, procesamiento de la información y otras variables (Rossiter & La Vaque, 1995; Fuchs, Birbaumer, et al, 2003).

En adición, Fuchs y cols. (2003) mostraron mejoras comparables entre metilfenidato y neurofeedback en la velocidad y precisión en el d2T (prueba de atención) y otras medidas tanto en los informes que ofrecieron los padres como los profesores.

Otros han mostrado que después de 30 sesiones de neurofeedback, el 66% de los pacientes que tomaban medicación pudieron reducir la dosis o interrumpir el tratamiento manteniendo las mejoras (Alhambra, Fowler, & Alhambra, 1995) Finalmene, Monastra y cols. (2002) estudiaron 100 niños con TDA/H que tomaban estimulantes, que tenían apoyo esclar y cuyos padres recibían terapia/formación para manejar el caso. De éstos, 50 recibieron tratamiento con Neurofeedback. Todos mejoraron, pero los niños que recibieron neurofeedback mantuvieron los cambios una vez suprimido el tratamiento farmacológico.

En resumen, estos estudios sugirieron que el tratamiento con Neurofeedback es mejor que no tratar al niño y es al menos equivalente a la medicación. Sin embargo, al menos 20 sesiones son necesarias para que se observasen cambios (esta es la causa de que en nuestra clínica ofrezcamos esa cifra como orientativa). No fueron necesarias sesiones de refresco o de mantenimiento tras la finalización del tratamiento para mantener los cambios (Rossiter, 1998).

Referencias

Alhambra, M.A., Fowler, T.P., & Alhambra, A.A. (1995). EEG biofeedback: A new treatment option for ADD/ADHD. Journal of Neurotherapy, 1 (2), 39 – 43.
Fuchs, T., Birbaumer, N., Lutzenberger, W., Gruzelier, J.H., & Kaiser, J. (2003). Neurofeedback treatment for attention – deficit / hyperactivity disorder in children: A comparison with methyphenidate. Applied Psychophysiology and Biofeedback, 28 (1), 1 – 12.
Grin’-Yatsenko, V. A., Kropotov, Yu. D., Ponomarev, V. A., Chutko, L. S., & Yakovenko, E. A. (2001). Effect of biofeedback training of sensorimotor and beta – sub – 1EEG rhythms on attention parameters. Human Physiology, 27 (3), 259 – 266.
Linden, M., Habib, T, & Radojevic, V. (1996). A controlled study of the effects of EEG biofeedback on cognition and behavior of children with attention deficit disorder and learning disabilities. Biofeedback and Self Regulation, 21 (1), 35 – 49.
Monastra, V.J., Monastra, D.M., & George, S. (2002). The effects of stimulant therapy, EEG biofeedback, and parenting style on the primary symptoms of attention – deficit/hyperactivity disorder. Applied Psychophysiology and Patrick, G.J. (1996). Improved neuronal regulation in ADHD: An application of Biofeedback, 27 (4), 231 – 249. fifteen sessions of photic – driven EEG neurotherapy. Journal of Neurotherapy, 1 (4), 27 – 36.
Ramos, F. (1998). Frequency band interaction in ADD/ADHD neurotherapy. Journal of Neurotherapy, 3 (1), 26 – 41.
Rossiter, T.R. (1998). Patient – directed neurofee dback for ADHD. Journal of Neurotherapy, 2 (4), 54 -63.
Rossiter, T.R., & La Vaque, T.J. (1995). A comparison of EEG biofeedback and psychostimulants in treating attention deficit/hyperactivity disorders. Journal of Neurotherapy, 1 (1), 48 – 59.
Shouse, M.N., & Lubar, J.F. (1979). Operant conditioning of EEG rhythms and ritalin in the treatment of hyperkinesis. Biofeedback and Self Regulation, 4 (4), 299 – 312.

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